Como decía yo cuando era niña y me sentaba a la mesa a comer: “Lo más rico, para el final”. Hoy lo sigo diciendo, aunque ya no solamente en la mesa... JE JE JE... También lo digo cuando se trata de escribir, en especial sobre los mamertos y su sorpendente mundo... como en el caso que nos ocupa.
Debo aclarar que quien motiva esta respuesta NO resulta ser un mamerto... pero su aporte sobre los mamertos me ha entusiasmado tanto, que quise tomarme mi tiempo para saborear la respuesta... y ¿qué mejor momento que luego de degustar unos deliciosos langostinos mariposa, mientras apago la sed con una copa de Sauvignon Blanc 2002 y espero el capuccino?
Con el objetivo en la mira y mis municiones a plenitud, afino la puntería y disparo al objetivo... 3, 2, 1.
Esta es la respuesta que le estaba debiendo al lector “Perico”.
PARTE 1. La izquierda y la derecha en Colombia.
Me parece interesante que haya en la web, personas como el Sr. José María Rodríguez Gonzàlez, que procuran hacer un análisis juicioso e intelectual de la dinámica política y de violencia en nuestra convulsionada patria.
No estoy muy segura de que el exterminio sistemático de la UP (que yo presencié siendo adolescente) pueda calificarse como genocidio, aunque sí fue una acción sistemática y de alcance plural. No se trató del exterminio de un grupo político, sino de los representantes más sobresalientes de una corriente de la izquierda. Corriente que para todos era sabido, representaba políticamente a las FARC, grupo que aunque en esa época aún no disfrutaba del calificativo internacional de terrorista, actuaba como tal y se había ganado el odio visceral de mucha gente, para quienes era evidente el carácter criminal de sus acciones. ¿Recuerdas la masacre a unos policías en el Caquetá, por allá en 1987? Dinamitaron la caravana de vehículos y luego los remataron... nada más que decir.
No estoy de acuerdo con eso de “ La incapacidad de la derecha para aceptar que otros manden, que otros tengan la oportunidad de poner a funcionar ideas diferentes y su inimaginable voluntad de ayudarlos a que tengan éxito, mantiene a Colombia estancada en una incapaz y temerosa derecha que no raja ni presta el hacha”
Simple y llanamente, más que temerosa e incapaz, la derecha (y no solamente la derecha, la mayorìa del pueblo colombiano) experimenta desconfianza ante una gente que hace cosas tan extrañas y poco coherentes como dinamitar oleoductos, secuestrar o acribillar sanguinariamente a su enemigo. No se trata solamente de “mezquinar a otros la oportunidad de poner a funcionar las cosas de una forma diferente”... se trata de que esos “otros” actúan en formas tipificadas en la ley, como criminales; de nuevo, secuestrar, robar, asesinar, destruir bienes ajenos... ¿Le darías una oportunidad de salir a tu hija adolescente, con un sujeto que has visto parado en la esquina fumando marihuana y raponeando y atracando a los transeúntes? ¿Crees que si no le permitieras a tu hija salir con un individuo así, serías incapaz o temeroso?
Por otra parte, la desconfianza de que te hablo se valida a través de las agridulces experiencias que hemos tenido que vivir los habitantes de ciudades como Bogotá, en las dos últimas alcaldías... cualquiera que viva en Bogotá sabe de qué hablo.
Dices más adelante en tu nota, “... en muchos procesos de paz, la guerrilla ha buscado pacíficas soluciones, pero ha sido el gobierno quien los ha traicionado...”. Siendo benevolente, podrìa conceder en que ambas partes han incumplido potenciales puntos de acuerdo. Yendo un poco más allá, diría que siendo los terroristas quienes deben mostrar buena voluntad, han sido los más intransigentes y los menos cumplidos a la hora de los acuerdos. Y diciendo las cosas de frente, pues los narcoterroristas lo único que han hecho en todos, TODOS los procesos de paz o intentos de resolución de conflictos, ha sido burlarse descaradamente, no de los gobiernos de turno, sino del pueblo colombiano en pleno, cuyos derechos dicen defender... mira cómo después de cada proceso de paz o intento de diàlogo, resultaban más fuertes y apertrechados en términos bélicos... digamos mejor, que en muchos procesos de paz, los narcoterroristas han aprovechado para tomar un segundo aire y seguir delinquiendo.
Tampoco es un secreto para nadie, que los narcoterroristas aprovechaban los cambios de gobierno para acercarse a los nuevos administradores del país haciéndoles creer en sus buenas intenciones; hacían parar las acciones militares en su contra, se armaban, inventaban cualquier disculpa para suspender el díalogo y se ponían a delinquir hasta el próximo cuatrienio.
Sigues, “Es que cuando se han presentado las oportunidades, han sido personas de derecha, las que se han cagado todo…” Recuerda por allá en 1998, la silla vacía que dejó P.A. Marín al lado de Pastrana...
“La izquierda quiere gobernar porque puede gobernar, hay que acostumbrase a otro estilo y otra manera de pensar, eso refresca y enriquece nuestra propia experiencia.” De nuevo, lo que lleva sobre sus hombros la izquierda, es una tremenda desconfianza. Como mínimo, no lo han hecho mejor que los demás, y si nos vamos para Cuba o Venezuela, pues cualquier persona con algo de instinto de conservación evitaría experimentar semejante cosa en carne propia.
“La derecha no ha descubierto que vivimos en un mundo global, donde a uno no le importa quién es ni de dónde vienen los dirigentes, no importa si el fundador de Starbucks tiene ideas comunistas o si el fundador de Microsoft nunca terminó su educación, lo que importa es qué aportan a la economía y al desarrollo de los Estados Unidos.” Bueno, en ese caso, la izquierda no lo hizo mejor. Recordemos la Nomenklatura, por allá en los años 80... y veremos cómo la política en las frías estepas siberianas se parecía mucho a la política en las cálidas sabanas de la costa colombiana... puras roscas.
“Pero si hay algo democrático en Colombia es la izquierda, porque en ella se debaten los más variados sectores de la sociedad y que hoy se reúnen en el Polo Democrático Alternativo. Es el único partido donde uno encuentra católicos y ateos, pobres y ricos, blancos y negros, jóvenes y viejos, mujeres y homosexuales, etc.” Bueno, lo único novedoso que ha hecho el Polo ha sido “reciclar” unos grupos marginales, olvidados de los partidos tradicionales, para aumentar su “participación de mercado” en términos de votos... Por ejemplo, la población LGBT, entre la que me cuento (soy lesbiana) no había sido objeto de politización antes del Polo; pero eso no pasa de mera demagogia, conseguir votos en sectores que se consideran segregados y atribuirse la defensa de los intereses de esos grupos...
“La derecha debe aprender a disociarse del crimen que tanto la ha caracterizado a través de la historia” ¿Seguro? ¿Y los muertos que se apuntó Stalin no cuentan para la izquierda? ¿Los asesinatos que han cometido las izquierdistas FARC no cuentan? ¿Los delitos de Sendero Luminoso no cuentan? ¿Los secuestros cometidos por los narcoterroristas colombianos no cuentan? Ahh... esas son una muestra de la “combinación de las formas de lucha”, claro... Es que las FARC son “un grupo insurgente que comete actos terroristas, pero no son terroristas”... ¿a eso se refieren cuando dicen que “ hay que acostumbrase a otro estilo y otra manera de pensar”?
“ … la oposición hay que respetarla, oírla y resolver sus exigencias...” Exigencias... bueno... yo creía que representaban una “alternativa”, que representaban “otro estilo y otra manera de pensar”... exigencias... ¿No importa si las exigencias se expresan en dólares, y si al no cumplírselas asesinan al secuestrado (perdón, al “retenido”)?
“La sociedad debe asumir resueltamente que hay razones objetivas y estructurales de la guerra generalizada que están íntimamente ligadas con la estructura política, económica, social y cultural del país”. Totalmente... en desacuerdo. Primero, en Colombia no hay guerra. Hay un grupo delincuencial que quiere vivir cómodamente a costillas de los que trabajamos, financiándose con secuestros, chantajes, narcotráfico, contrataciones fraudulentas (eso que tanto le endilgan a la derecha). Segundo, no es generalizada. No estamos peleando “todos contra todos”. Unos miles de delincuentes tratan de amedrentar a todo un país que los rechaza unánimemente, salvo algunos mamertos, algunos ingenuos y algunos delincuentes de cuello blanco que los patrocinan o les cubren la espalda, creyendo que con eso van a obtener beneficio personal y olvidando que “mal paga el diablo a quien le sirve”. Tercero, la situación de orden público no está “íntimamente ligada a la estructura política, económica o social”. Ese es un sofisma que esgrimen los mamertos intelectualoides para tratar de legitimar los actos terroristas de los delincuentes de las FARC. Si viviéramos totalmente al revés de como vivimos, seguramente los narcoterroristas también estarían en la escena, con otro conjunto de pretextos... y siempre con el interés de sostener su negocio criminal.
La idea de la paz, realmente es bella. Pero no se puede confundir, “la paz no se consigue con balas”, con “para conseguir la paz hay que dejar de castigar al delincuente”. Otro sofisma mamerto. Mira cómo algunos familiares de secuestrados (perdón, “retenidos”), en alguna época, creyeron que canjeándose por su familiar y yéndose con los delincuentes, iban a lograr algo... y solamente alentaron la industria del secuestro. La paz se consigue, no solamente invirtiendo en bienestar social y colectivo, sino erradicando a los elementos que perturban el disfrute colectivo de ese bienestar; de nada sirve construir escuelas y hospitales si los narcoterroristas los dinamitan; de nada sirve subsidiar al campesino, si el narcoterrorista lo chantajea o le secuestra familiares para quitarle el subsidio; de nada sirve generar más empresas, si los narcoterroristas las infiltran para extorsionar a sus gestores.
Respecto a la definición de mamerto, la Real Academia dice, “Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:
mamerto,ta
adj. desp. Tonto,lechuguino:
es un poco mamerto y provinciano.
14. Entonces, el mamerto reune algunas o todas de las siguientes características: tonto, iluso, fanático (de izquierda), ingenuo, mediocre, perdedor, sofista, perezoso, terco, ignorante. Para todo lo demás, por favor lee mis restantes artículos del blog. Este blog pretende ser un centro de documentación sobre el mamerto, cómo reconocerlo y cómo evitarlo o combatirlo.
15. “El mamerto se queja por todo pero en el fondo, no le interesa que las cosas cambien…” ¿Quieres un ejemplo? Mira el alboroto que hicieron los mamertos por el caso Agro Ingreso Seguro. Y el día de la verdad, cuando iban a votar la moción de censura contra el ministro Andrés Fernández... no fueron Petro, ni Córdoba, ni otro montón de mamertos. Pues claro, no les interesa que nada cambie... para poder seguir quejándose... o jodiendo, dirían otros...
16. En tu recorrido histórico por la violencia, te faltó mencionar en el lapso 1945-1965, la violencia de los conservadores contra liberales... cuando llegaban a destruir pueblos al grito de “Viva Cristo Rey”... sabes a qué película me refiero...
17. Y creo que no es preciso decir que de 1980 a la fecha se consolidan los grupos guerrilleros. Eso va de 1965 a 1980. En esa época van los “buenos guerrilleros”, los ingenuos e ilusos como Camilo Torres. Como los que en la U.N., secuestraban un bus y transportaban gente sin cobrarle pasaje, o se robaban un camión cargado con alimentos y repartían la comida. El robo de la espada de Bolívar. Y la toma de la embajada de República Dominicana.
18. Y de 1980 a la fecha lo que tenemos es terrorismo del más sanguinario. El asesinato de José Raquel Mercado (por el M 19, qué paradoja!!) La destrucción del Palacio de Justicia. El uso de armas no convencionales, prohibidas por la Convención de Ginebra, como los cilindros bomba, las minas antipersona, la metralla contaminada con materia fecal para matar de septicemia a los soldados y policías... la destrucción de la iglesia de Bojayá con un cilindro bomba...
19. De acuerdo con lo de evitar la polarización... pero tampoco podemos tragarnos cualquier sofisma que nos quieran poner los promotores del desorden y de la delincuencia.
19 puntos... espero que tus expectativas hayan quedado colmadas, mi estimado corresponsal...
Un cordial abrazo...