

Campo de batallas antimamertas de Patricia Rodriguez. La inigualable forista de ElEspectador.com SIN COMPASIÓN, AMIGOS!! A los apestosos mamertos hay que darles con todo!!



Debo aclarar que quien motiva esta respuesta NO resulta ser un mamerto... pero su aporte sobre los mamertos me ha entusiasmado tanto, que quise tomarme mi tiempo para saborear la respuesta... y ¿qué mejor momento que luego de degustar unos deliciosos langostinos mariposa, mientras apago la sed con una copa de Sauvignon Blanc 2002 y espero el capuccino?
Con el objetivo en la mira y mis municiones a plenitud, afino la puntería y disparo al objetivo... 3, 2, 1.
Esta es la respuesta que le estaba debiendo al lector “Perico”.
PARTE 1. La izquierda y la derecha en Colombia.
Me parece interesante que haya en la web, personas como el Sr. José María Rodríguez Gonzàlez, que procuran hacer un análisis juicioso e intelectual de la dinámica política y de violencia en nuestra convulsionada patria.
No estoy muy segura de que el exterminio sistemático de la UP (que yo presencié siendo adolescente) pueda calificarse como genocidio, aunque sí fue una acción sistemática y de alcance plural. No se trató del exterminio de un grupo político, sino de los representantes más sobresalientes de una corriente de la izquierda. Corriente que para todos era sabido, representaba políticamente a las FARC, grupo que aunque en esa época aún no disfrutaba del calificativo internacional de terrorista, actuaba como tal y se había ganado el odio visceral de mucha gente, para quienes era evidente el carácter criminal de sus acciones. ¿Recuerdas la masacre a unos policías en el Caquetá, por allá en 1987? Dinamitaron la caravana de vehículos y luego los remataron... nada más que decir.
No estoy de acuerdo con eso de “ La incapacidad de la derecha para aceptar que otros manden, que otros tengan la oportunidad de poner a funcionar ideas diferentes y su inimaginable voluntad de ayudarlos a que tengan éxito, mantiene a Colombia estancada en una incapaz y temerosa derecha que no raja ni presta el hacha”
Simple y llanamente, más que temerosa e incapaz, la derecha (y no solamente la derecha, la mayorìa del pueblo colombiano) experimenta desconfianza ante una gente que hace cosas tan extrañas y poco coherentes como dinamitar oleoductos, secuestrar o acribillar sanguinariamente a su enemigo. No se trata solamente de “mezquinar a otros la oportunidad de poner a funcionar las cosas de una forma diferente”... se trata de que esos “otros” actúan en formas tipificadas en la ley, como criminales; de nuevo, secuestrar, robar, asesinar, destruir bienes ajenos... ¿Le darías una oportunidad de salir a tu hija adolescente, con un sujeto que has visto parado en la esquina fumando marihuana y raponeando y atracando a los transeúntes? ¿Crees que si no le permitieras a tu hija salir con un individuo así, serías incapaz o temeroso?
Por otra parte, la desconfianza de que te hablo se valida a través de las agridulces experiencias que hemos tenido que vivir los habitantes de ciudades como Bogotá, en las dos últimas alcaldías... cualquiera que viva en Bogotá sabe de qué hablo.
Dices más adelante en tu nota, “... en muchos procesos de paz, la guerrilla ha buscado pacíficas soluciones, pero ha sido el gobierno quien los ha traicionado...”. Siendo benevolente, podrìa conceder en que ambas partes han incumplido potenciales puntos de acuerdo. Yendo un poco más allá, diría que siendo los terroristas quienes deben mostrar buena voluntad, han sido los más intransigentes y los menos cumplidos a la hora de los acuerdos. Y diciendo las cosas de frente, pues los narcoterroristas lo único que han hecho en todos, TODOS los procesos de paz o intentos de resolución de conflictos, ha sido burlarse descaradamente, no de los gobiernos de turno, sino del pueblo colombiano en pleno, cuyos derechos dicen defender... mira cómo después de cada proceso de paz o intento de diàlogo, resultaban más fuertes y apertrechados en términos bélicos... digamos mejor, que en muchos procesos de paz, los narcoterroristas han aprovechado para tomar un segundo aire y seguir delinquiendo.
Tampoco es un secreto para nadie, que los narcoterroristas aprovechaban los cambios de gobierno para acercarse a los nuevos administradores del país haciéndoles creer en sus buenas intenciones; hacían parar las acciones militares en su contra, se armaban, inventaban cualquier disculpa para suspender el díalogo y se ponían a delinquir hasta el próximo cuatrienio.
Sigues, “Es que cuando se han presentado las oportunidades, han sido personas de derecha, las que se han cagado todo…” Recuerda por allá en 1998, la silla vacía que dejó P.A. Marín al lado de Pastrana...
“La izquierda quiere gobernar porque puede gobernar, hay que acostumbrase a otro estilo y otra manera de pensar, eso refresca y enriquece nuestra propia experiencia.” De nuevo, lo que lleva sobre sus hombros la izquierda, es una tremenda desconfianza. Como mínimo, no lo han hecho mejor que los demás, y si nos vamos para Cuba o Venezuela, pues cualquier persona con algo de instinto de conservación evitaría experimentar semejante cosa en carne propia.
“La derecha no ha descubierto que vivimos en un mundo global, donde a uno no le importa quién es ni de dónde vienen los dirigentes, no importa si el fundador de Starbucks tiene ideas comunistas o si el fundador de Microsoft nunca terminó su educación, lo que importa es qué aportan a la economía y al desarrollo de los Estados Unidos.” Bueno, en ese caso, la izquierda no lo hizo mejor. Recordemos la Nomenklatura, por allá en los años 80... y veremos cómo la política en las frías estepas siberianas se parecía mucho a la política en las cálidas sabanas de la costa colombiana... puras roscas.
“Pero si hay algo democrático en Colombia es la izquierda, porque en ella se debaten los más variados sectores de la sociedad y que hoy se reúnen en el Polo Democrático Alternativo. Es el único partido donde uno encuentra católicos y ateos, pobres y ricos, blancos y negros, jóvenes y viejos, mujeres y homosexuales, etc.” Bueno, lo único novedoso que ha hecho el Polo ha sido “reciclar” unos grupos marginales, olvidados de los partidos tradicionales, para aumentar su “participación de mercado” en términos de votos... Por ejemplo, la población LGBT, entre la que me cuento (soy lesbiana) no había sido objeto de politización antes del Polo; pero eso no pasa de mera demagogia, conseguir votos en sectores que se consideran segregados y atribuirse la defensa de los intereses de esos grupos...
“La derecha debe aprender a disociarse del crimen que tanto la ha caracterizado a través de la historia” ¿Seguro? ¿Y los muertos que se apuntó Stalin no cuentan para la izquierda? ¿Los asesinatos que han cometido las izquierdistas FARC no cuentan? ¿Los delitos de Sendero Luminoso no cuentan? ¿Los secuestros cometidos por los narcoterroristas colombianos no cuentan? Ahh... esas son una muestra de la “combinación de las formas de lucha”, claro... Es que las FARC son “un grupo insurgente que comete actos terroristas, pero no son terroristas”... ¿a eso se refieren cuando dicen que “ hay que acostumbrase a otro estilo y otra manera de pensar”?
“ … la oposición hay que respetarla, oírla y resolver sus exigencias...” Exigencias... bueno... yo creía que representaban una “alternativa”, que representaban “otro estilo y otra manera de pensar”... exigencias... ¿No importa si las exigencias se expresan en dólares, y si al no cumplírselas asesinan al secuestrado (perdón, al “retenido”)?
“La sociedad debe asumir resueltamente que hay razones objetivas y estructurales de la guerra generalizada que están íntimamente ligadas con la estructura política, económica, social y cultural del país”. Totalmente... en desacuerdo. Primero, en Colombia no hay guerra. Hay un grupo delincuencial que quiere vivir cómodamente a costillas de los que trabajamos, financiándose con secuestros, chantajes, narcotráfico, contrataciones fraudulentas (eso que tanto le endilgan a la derecha). Segundo, no es generalizada. No estamos peleando “todos contra todos”. Unos miles de delincuentes tratan de amedrentar a todo un país que los rechaza unánimemente, salvo algunos mamertos, algunos ingenuos y algunos delincuentes de cuello blanco que los patrocinan o les cubren la espalda, creyendo que con eso van a obtener beneficio personal y olvidando que “mal paga el diablo a quien le sirve”. Tercero, la situación de orden público no está “íntimamente ligada a la estructura política, económica o social”. Ese es un sofisma que esgrimen los mamertos intelectualoides para tratar de legitimar los actos terroristas de los delincuentes de las FARC. Si viviéramos totalmente al revés de como vivimos, seguramente los narcoterroristas también estarían en la escena, con otro conjunto de pretextos... y siempre con el interés de sostener su negocio criminal.
La idea de la paz, realmente es bella. Pero no se puede confundir, “la paz no se consigue con balas”, con “para conseguir la paz hay que dejar de castigar al delincuente”. Otro sofisma mamerto. Mira cómo algunos familiares de secuestrados (perdón, “retenidos”), en alguna época, creyeron que canjeándose por su familiar y yéndose con los delincuentes, iban a lograr algo... y solamente alentaron la industria del secuestro. La paz se consigue, no solamente invirtiendo en bienestar social y colectivo, sino erradicando a los elementos que perturban el disfrute colectivo de ese bienestar; de nada sirve construir escuelas y hospitales si los narcoterroristas los dinamitan; de nada sirve subsidiar al campesino, si el narcoterrorista lo chantajea o le secuestra familiares para quitarle el subsidio; de nada sirve generar más empresas, si los narcoterroristas las infiltran para extorsionar a sus gestores.
Respecto a la definición de mamerto, la Real Academia dice, “Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:
adj. desp. Tonto,lechuguino:
es un poco mamerto y provinciano.
14. Entonces, el mamerto reune algunas o todas de las siguientes características: tonto, iluso, fanático (de izquierda), ingenuo, mediocre, perdedor, sofista, perezoso, terco, ignorante. Para todo lo demás, por favor lee mis restantes artículos del blog. Este blog pretende ser un centro de documentación sobre el mamerto, cómo reconocerlo y cómo evitarlo o combatirlo.
15. “El mamerto se queja por todo pero en el fondo, no le interesa que las cosas cambien…” ¿Quieres un ejemplo? Mira el alboroto que hicieron los mamertos por el caso Agro Ingreso Seguro. Y el día de la verdad, cuando iban a votar la moción de censura contra el ministro Andrés Fernández... no fueron Petro, ni Córdoba, ni otro montón de mamertos. Pues claro, no les interesa que nada cambie... para poder seguir quejándose... o jodiendo, dirían otros...
16. En tu recorrido histórico por la violencia, te faltó mencionar en el lapso 1945-1965, la violencia de los conservadores contra liberales... cuando llegaban a destruir pueblos al grito de “Viva Cristo Rey”... sabes a qué película me refiero...
19 puntos... espero que tus expectativas hayan quedado colmadas, mi estimado corresponsal...
Un cordial abrazo...
CITO EL COMENTARIO PUBLICADO ORIGINALMENTE EN LA ENTRADA "¿EXISTE EL MAMERTO URIBISTA?":
Mi apreciado colaborador: me resulta un enorme placer y un privilegio, darte la bienvenida como asiduo lector y más aún, como colaborador, en mi amado Lounge Antimamerto.
La pregunta podría dar nacimiento a (o ser el resultado de) un nuevo mito urbano. Así como se especula sobre redes que secuestran gente en el baño de su oficina y le quitan una oreja, o ciudades debajo de las ciudades que conocemos, o búnkeres de la mayor tecnología, que los gobiernos han ideado para reconstruir el mundo después del holocausto nuclear...
El concepto de mamerto es muy claro, desde hace algo así como 30 años: gente con poca capacidad de análisis, que se cree el cuento que les echan unos agitadores de izquierda, y que repiten ciegamente una consignas alucinadas, que no entienden y que no les representan ninguna utilidad en su vida personal; el himno del mamerto es, “El pueblo unido, jamás será vencido”.
Los mamertos clásicos han tenido siempre su lugar en la historia y en la política de Colombia, pues la izquierda y sus seguidores son como la cara oscura de la luna: sin ella, no existiría el lado luminoso que todos vemos.
Pero desde que Alvaro Uribe Vélez, el Único, el Más Grande, el Mejor presidente que ha tenido Colombia, rige los destinos de esta gloriosa nación... el mamertismo se ha hecho más evidente y, cosa interesante, se ha diversificado.
Seguramente porque así como el mejor estudiante de la clase hace ver con su desempeño, quiénes son los mediocres del salón, en forma análoga el pensamiento y los actos de Alvaro Uribe Vèlez nos han mostrado a todos cómo es un verdadero líder. Y nos han permitido abrir los ojos a la incompetencia y la mediocridad de los que le antecedieron.
Ejemplos de mamertismo del siglo 21 son:
La lista sería inacabable... pero volviendo a la pregunta... ¿Existe el mamerto uribista?
Yo sostengo que NO existen mamertos uribistas, ni siquiera existen mamertos de derecha.
Veamos porqué:
Y la lista, nuevamente. Puede ser muy larga.
Alguien podría preguntarme, ¿Cómo se explica que haya mamertos entre los liberales, incluso dentro de algunos partidos uribistas? Tengamos en cuenta lo siguiente:
CONCLUSIÓN: Los mamertos han existido desde siempre y existirán por siempre. Son un defecto de la especie humana, muy difìcil de erradicar; son como el 5% de margen de error que puede estar presente en toda actividad humana. No obstante, los principios humanos, personales y sociales que caracterizan a las personas que nos identificamos con Alvaro Uribe Vélez, no son compatibles con el proyecto de vida mamerto. Por otra parte, la incompatiblidad es tan profunda, que es casi imposible que un mamerto se mimetice como si se identificara con Alvaro Uribe Vélez.
Es decir, no hay mamertos uribistas ni uribistas mamertos.
Lo lamento por los mamertos, pero esto les cierra la posibilidad de salir del estado de postración que los ha caracterizado. Condenados por la eternidad a seguir siendo mamertos, sin opción de trascender su miseria; en el mejor caso, a lo sumo podrán acercarse a la mediocridad de los partidos políticos de siempre; en el mejor caso, a lo sumo vegetarán en alguna entidad pública o en alguna empresa privada de medio pelo (el negocio del primo...) hasta pensionarse o “arreglar” su pensión.

Mientras tanto, el 95% de humanos normales seguiremos trabajando por el crecimiento de la especie... como ha sido desde los tiempos de las piràmides de Egipto, como lo fue en la Revolución Industrial, como lo es hoy ante los desafíos que nos plantea el cambio climàtico y la sostenibilidad del planeta.