Luego de largas y sesudas reflexiones, y a apenas un mes de las elecciones presidenciales en Colombia, les participo mi posiciòn.
1. No voy a sumarme al ballet de medios, que disparan alarmas periodìsticas ante cada cosa que dice o deje de decir un candidato u otro. De modo que no esperen comentarios de cada noticia: Que Mockus eructò, que Pardo se rascò una oreja, que Nohemi se pintò las uñas, en fin...
2. Ya fijè mi posiciòn ante Mockus (Yo prefiero llamarle PAPANATAS MUCKOSO) en entrada anterior. No tengo nada que añadir, y el personaje tampoco lo merece.
3. Dedicarè este espacio al estudio de los mamertos y del mamertismo en todas sus expresiones. Pues, a diferencia de los fenòmenos polìticos de moda, el mamerto y sus manifestaciones son intemporales. Y siempre aportan material de estudio.
Y nada màs.
Para retornar al estudio de los mamertos, agradecerè sus comentarios a las siguientes preguntas:
¿Esperarìa Ud. encontrar mamertos en un encopetado restaurante de Cartagena, llamado Juan del Mar, en donde una sopa cuesta $ 36.000 y el precio de un plato oscila entre $40.000 y casi $ 60.000?
¿Què aspecto tendrìan? ¿Usarìan sandalia y mochila, traje de oficina, vestido casual?
¿A què se dedicarìan? ¿Activistas de una ONG, calanchines polìticos, funcionarios de prestantes empresas posiblemente multinacionales?
Espero sus comentarios con impaciencia, con ansia y con gan felicidad de saber que me leen...

