lunes, 24 de mayo de 2010

OJALÁ TODOS LOS COOMBIANOS ABRAMOS LOS OJOS...

Ahhhhh. Mockus.......mockus........
Mockus orinó a sus alumnas, pero ya no.
Mockus mostraba el ano en público, pero ya no.
Mockus cambio la iglésia por un circo, pero ya no.
Mockus renuncío como alcalde, pero ya no.
Mockus se fumaba en la U.N sus cachos,pero ya no.
Mockus era ateo, pero ya no...
admiraba a Chavez pero ya no...
extraditaría a Uribe pero ya no...
pensaba que Petro defendia la violencia pero ya no...
le pagaría a los médicos menos de un millón, pero ya no...
no me inspira mucha confianza!
Hay gente que iba a votar por él, pero ya no!..

Texto aportado por mi apreciado amigo y corresponsal, Leonardo Jiménez. Otro colombiano de bien que tiene que soportar a los asquerosos mamertos, en su trabajo.

jueves, 13 de mayo de 2010

TODAVIA ESTAMOS A TIEMPO PARA NO COMETER UN ERROR

Aporte enviado por mi amigo Leonardo Jiménez, muy estimado colaborador y partícipe de sesudas reflexiones.

DESPUÉS NO SE QUEJEN DE QUE NADIE LES ADVIRTIÓ!!..

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Histriones y presidentes

Carlos Alberto Montaner

Antanas Mockus, el candidato puntero en las próximas elecciones colombianas, es un hombre curioso. He leído que en lituano su nombre quiere decir Antonio Moisés. Antanas Mockus tiene más gancho. Posee bien ganada fama de genio matemático y de funcionario honrado. Pasó gloriosamente por la alcaldía de Bogotá un par de veces dejando un rastro de extravagante eficacia.

El problema es que en su rompecabezas personal hay otro inquietante fragmento para alguien que se propone como presidente del país. Mockus, desde el punto de vista clínico, exhibe un claro trastorno de personalidad: es un histrión. Se retrata vestido de Superman; les enseñó el trasero a unos estudiantes que lo increpaban mientras decía un discurso en su condición de Rector; no sé por qué razones (no es fácil encontrar explicaciones para un hecho así), orinó públicamente en el césped de la universidad; y se casó en una pista de circo. Debe haber otros episodios parecidos, pero estos son los que más ha visitado la prensa.

¿Es preocupante tener un presidente afectado de histrionismo? La psiquiatría norteamericana, que es la que dicta las pautas en estos asuntos, coloca el histrionismo como uno de los múltiples trastornos de la personalidad y lo trata con psicoterapia o con antidepresivos que controlan el flujo de la serotonina. El histrionismo es un pariente cómico del exhibicionismo y de la histeria colérica. También comparece en las personalidades narcisistas. Según los expertos, lo practican personas egoístas que poseen tenues pulsiones amorosas hacia el prójimo. Generalmente, son seres carentes de mecanismos de inhibición. Gentes totalmente desinhibidas que han anulado el sentido del ridículo, siempre dispuestas a llamar la atención a cualquier costo.

¿Por qué lo hacen? La hipótesis más difundida es que se trata de personas que desarrollaron egos desmedidos para compensar traumas de la infancia, pero todo eso suena a jerga freudiana. En realidad, no se sabe. Sencillamente, hay gente así. La historia contemporánea es muy rica en histriones famosos llenos de talento. Salvador Dalí es el ejemplo más conocido. Sus bigotazos, su mirada de loco, sus boutades constantes enriquecieron durante varias décadas las tertulias de todos los cafés europeos. Era un genio gracioso que se había convertido en un excéntrico profesional.

Dalí comenzó su carrera de gran histrión cuando André Breton puso en circulación la estética y la ética del surrealismo. El surrealismo, entre otras cosas, era la literatura afectada por el histrionismo y por el discurso psicoanalista. Por aquellos años, Ramón Gómez de la Serna dio una conferencia sobre un elefante. Dos generaciones más tarde, Andy Warhol inauguró una variante paradójica del histrionismo: lo mezcló con una insólita dosis de timidez y le agregó un gesto de supremo aburrimiento. La variante surrealista del histrionismo se había disuelto en el arte pop. En cierto sentido, Mockus es la expresión política del surrealismo. No lo acusarán de neoliberal sino de neosurrealista.

La pregunta obligada es si el histrionismo incapacita o no a quien lo practica para ejercer la presidencia. Me temo que sí. Una cosa es divertirnos y sonreír con un Oscar Wilde que da una conferencia con pantalón corto de terciopelo y un gladiolo en el ojal y otra muy distinta ver al presidente de tu país pasando revista a las tropas con esa indumentaria. Al fin y al cabo, entre los veinte ejemplos que conocemos de grandes estadistas contemporáneos, desde Churchill hasta Mandela, pasando por Rómulo Betancourt u Oscar Arias, para también hablar de los nuestros, ninguno era un histrión. Todos tenían el sentido del decoro que venía con la responsabilidad de mandar y representar a sus compatriotas.

En todo caso, Mockus no sería el primer presidente histriónico en la región. A esa tribu pertenecen personas ideológicamente muy diferentes a él, pero emparentadas en la patológica pasión por ser el foco de atención: Hugo Chávez y Fidel Castro son dos buenos (o malos ejemplos). Perón es otro. Más que gobernar, los presidentes histriónicos actúan para la galería. Están siempre más pendientes de hacer un gesto que de la sustancia. Viven para epatar, para deslumbrar a la sociedad, para burlarse de los adversarios y para ser admirados. Son como las luces de bengala: un intenso chisporroteo y luego la oscuridad y el silencio. Eso no es bueno.

Mayo 9, 2010

sábado, 8 de mayo de 2010

SAQUEMONOS LOS MOCKUS DE LA NARIZ

Dedico esta entrada a todos los que como yo, estamos hasta las narices de la farsa mockusiana, pegada con babas por los medios de comunicación...

PATRICIA

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POR: Javier Acevedo

Creo que es bueno mirar las dos caras de la moneda. Para mi la
"Mockusmania" nos esta empendejando y si bien es cierto que los políticos actuales y de siempre y la corrupción nos han jodido, tampoco debemos botar por la borda de la emoción verde, el poco progreso que hemos tenido en este país en los últimos años.
Por consiguiente hay que reflexionar mucho, pues los muchachos estudiantes jóvenes que no conocen nuestra historia ya se comieron el cuento de
Mockus y serán los que por su mayoría van a elegir el gobierno que no todos nos merecemos. Que pesar !!
LA VERDADERA CARA DE MOCKUS

Profe MOCKUS:
Los Colombianos no nos merecemos un presidente como Usted!!!.

No podemos ser tan IRRESPONSABLES, como cuando NOMBRAMOS en el CONCEJO DE BOGOTA a un LUSTRABOTAS



Abril 18, 2010 por Ricardo Puentes Melo, Bogotá,


PROFE MOCKUS: "NO TODOS USAMOS TABARRABO!!!

NO TODOS SOMOS "TAN INDIOS"

“Permítanme hacer y controlar el dinero de la nación

y no me importará quien escriba las leyes”.

(Mayer Rothschild)

Había decidido mantenerme alejado de la discusión que ha surgido en torno a Mockus, porque –he de ser sincero- tengo un par de amigos muy estimados, honestos e idealistas, trabajando en esa campaña.

Pero las cosas se pasaron ya de la raya. Los medios de comunicación, siempre devotos a Mockus (ya veremos por qué), abusan de la ingenuidad con acné de los muchachitos imberbes de las universidades, y de la mala memoria de los colombianos que parecen o quieren olvidar cuál es la verdad detrás del fenómeno publicitario de Mockus.

MOCKUS: ¿MAESTRO DE LA EDUCACION O DEL ENGAÑO?

Se titula a cuatro columnas y se escriben editoriales sobre la honestidad, la rectitud y la "transparencia" del profesor, y hasta sus detractores dicen que si bien Mockus no tiene perfil para ser gobernante ni para enfrentar a la guerrilla, sí lo reconocen como una persona que tiene "buenas intenciones." (jaja!)

Bueno, amigos mockusianos.. lamento bajarlos de la nube. Mockus no tiene buenas intenciones!. Su única intención es privatizar todo, desde la educación y las empresas de servicios públicos –en especial las energéticas-, hasta lo que le lleguen a ordenar quienes lo financian a él.

Cuando yo estaba en la Nacional, le planteamos al entonces vicerrector Mockus, la peligrosidad de las bandas de narcotráfico que operaban a sus anchas en la universidad, apoderándose de los espacios físicos para despachar toda clase de drogas. Esta tenebrosa mafia, aliada con las guerrillas de las FARC y el ELN, había llegado al colmo de asesinar estudiantes dentro del campus, y nadie quería investigar ni nadie quería hablar debido al pánico que producían estos amos y señores del hampa, que parecían estar actuando bajo la mirada cómplice de la administración universitaria.

Así que le preguntamos a Mockus cuándo haría algo para sacar a esas bandas de la universidad. Pero la respuesta nos dejó HELADOS! El profesor, en su tradicional estilo autoritario, dijo que, no sacaría a nadie ni haría nada al respecto; su solución Mockusalomónica fue: “El que quiera drogarse, que compre y se drogue… el que no, pues que no compre ni se drogue!!! respecto al problema de las guerrillas en la universidad pública, contestó que la universidad era una "representación del país", es decir, que nos jodiéramos!!!. Así, la competición por precios hizo que la droga bajara y el Jardín de Freud se convirtiera en una especie de “puerto libre” donde personas de todas partes de Bogotá llegaban a comprarse su baretico, su basuco, su ácido, pepas, mandrax, lemon.. metacualona de la más pura fórmula.... Y para bajar la traba, cerca de la Plaza Ché, dentro de la misma universidad, funcionaba una licorera con un ron a precios muy cómodos. Las borracheras que nos pegábamos los que no éramos muy adictos a la marimba, eran monumentales. Gracias, profesor Mockus..

Igual respuesta nos dio ante la pregunta de por qué estaba privatizando la universidad pública, “elitizándola” e imponiendo talanqueras a los estratos bajos que pujaban por obtener un cupo allí. Su tesis se resumió así: “Aquí sólo podrán entrar quienes puedan y tengan capacidad!!!. Por supuesto, esta “capacidad” no era capacidad intelectual, sino económica!!. Pero gracias a esa gestión, los del populacho pudieron tocar con sus propias manos y ver en vivo y en directo los Mercedes Benz, Audis, BMWs, Camionetas Cherokees y más coches de los nuevos estudiantes; coches que hasta ahora solamente estaban en revistas del Jet Set y en la televisión. Gracias por eso, profesor.



¡Error! Nombre de archivo no especificado."Jardín de Freud" una de las ollas de droga en tiempos de Mockus!!!

Con todo y eso, el profe lituano siempre me pareció una persona muy simpática. Lloraba por todo(?), se bañaba poco(?) y lo pillamos bajo los efectos del cannabis varias veces… pero era simpático. Era una especie de extraterrestre y nos colábamos a sus clases en psicología para divertirnos a montones con sus discursos llenos de metáforas y figuras para descrestar calentanos.

A pesar de su origen hebreo-católico, Mockus se caracterizó por ser ateo!!!, tal vez por la experiencia de sus padres en la Lituania stalinista de donde salieron. Sentía –no sé ahora- una devoción y una dependencia enfermiza hacia su mamá que lo llevaba a socializar poco y a rumbear casi nada. Ella le controlaba absolutamente todo, hasta las salidas a la calle. Gracias al poder que tenía en la Nacional, el profe aprovechó para dejarse seducir por traviesillas estudiantes que se le colaban en el cuarto de su casa a escondidas de su madre para "retozar en unas incestuosas relaciones entre profesor y alumnas". ¡Te llevaste unos bombones…! ¡Sos fenómeno, profe…!

Pero ese "pichón" de emperador empezó a crecer como un golem lituano gracias a Raúl Barragán, una especie de Rasputín, amigo de la familia de Mockus y quien asesoró en esta carrera pública tan vertiginosa como malévola que ha tenido el profe.

Aunque César Gaviria fue quien lo nombró como su ficha en la Universidad Nacional, Gaviria contaba con el apoyo de Barragán para ir puliendo a Mockus en aplicar sus políticas neoliberales y aperturistas desde la misma academia. Gaviria, neoliberal, tampoco ha gustado de la educación pública gratuita.

Así que Mockus hizo la tarea a la perfección. Y Barragán también.

Desde entonces, Mockus se va convirtiendo poco a poco en una especie de estrella de televisión. Estando en un auditorio con estudiantes, en épocas en que no había celulares con cámara, y cuando las video cámaras eran un artefacto supremamente costoso, alguien, “un estudiante cualquiera” grabó el trasero del profesor cuando se lo enseñó a un público que le protestaba por la privatización de la universidad y por sus medidas autoritarias y déspotas. La prensa, obvio, registró las nalgas de Mockus, pero no dijo nada de la precariedad y los abusos que cometía Mockus en la Nacional. El espectáculo comenzaba entonces, con un libreto cuidadosamente escaleteado por Barragán.

Con la mostrada de su ano, Mockus empezó una serie de espectáculos cantinflescos que la gran prensa, bajo la dirección del mandamás del momento, César Gaviria –y sus amigos de la banca multinacional- se encargaron de difundir ampliamente. Los medios –de propiedad de los oligopolios- le dijeron a los montañeros colombianos que las carajadas que hacía Mockus eran simbolismo en su más pura expresión, de significado difícilmente comprensible para nuestro intelecto criollo. Así, nos fue vendido un Mockus como si fuera suprahumano. El Tiempo, Semana, El Espectador, RCN, Caracol y los otros medios, le hicieron creer a la masa populachera e imbécil, que Mockus era una especie de genio, un superdotado incomprendido, un extraterrestre que estaba a años luz de nuestra mediocridad, y que deberíamos dar gracias a Jehová y al papa por habernos permitido tenerlo aquí. Faltó que obligaran a los católicos a subir de rodillas a Monserrate para agradecerle al "Señor Caído" el que los curas lituanos se hubieran traído a Colombia a esta sagrada familia en vez de haberla llevado a Estados Unidos o Inglaterra, que eran naciones del nivel donde merecerían estar.

Barragán, el Rasputín tras el fenómeno Mockus, hizo que le pidieran la renuncia al profe a la rectoría de la Nacional luego de que Antanas le mostrara el pito y las pelotas a un grupito de estudiantes paisas, entre los cuales había muchachitas menores de edad!!. Hasta se les orinó encima!!.

Nuevamente, los medios de comunicación se encargaron de meternos el cuento chimbo de que mearse encima de las personas y mostrarles los genitales a menores de edad no era indecencia ni exhibicionismo merecedores de cárcel, sino que se nos dijo que sacarse las pelotas en público era otra genialidad que nosotros, indios patirrajados e idiotas, jamás comprenderíamos en toda la extensión semiótica de acto más sublime que se ha contemplado en toda la pobre historia de este país!!.

El siguiente acto en esta obra maquiavélica, era hacer que Gaviria despidiera a Mockus de la rectoría. Barragán sabía que a estas alturas del partido Mockus era visto por la indiamenta colombiana como una especie de Clark Kent que podía salvar a nuestra Metrópolis colombina: Bogotá. Y lo lanzaron a la alcaldía con bombos y platillos. Eso no fue casualidad.

Por supuesto, Bogotá no podía dejar pasar el honor de tener de alcalde a un émulo de Einstein y Hegel juntos, en un solo empaque. Y lo elegimos como alcalde.

¡Error! Nombre de archivo no especificado.El Barón David Rothschild, cabeza visible del Rothschild Bank. Esta poderosísima familia tiene múltiples inversiones en Colombia


La tarea de Mockus era privatizar lo que más pudiera, y entregarlo en manos de la familia Rothschild, poderosos dueños de la banca internacional, petroleras y de más del 80% del suelo israelí, entre otras cosas. Gaviria estaba entregando el país a las multinacionales a cambio de comisiones y de su nombramiento en la OEA y tenía entre su gabinete a Fabio Villegas, quien “curiosamente” pasó a la nómina de los Rothschild una vez terminó Gaviria su mandato. ¡Ah casualidades de la vida! Diría en acento lituano el papá de supermockus.

El asunto es que la labor de Mockus no era tanto llenar a Bogotá de saltimbanquis y mimos para enseñarnos cultura ciudadana a nosotros los aborígenes no-lituanos, sino que él debía privatizar los bienes del Distrito y entregarlos al capital internacional de los Rothschild. Para ello, contrató a varios amigos matemáticos, físicos y economistas y les encargó una tarea que solo podrían hacer los genios de las matemáticas y las finanzas: robar la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá. Para no cansarlos, esto lo veremos en la siguiente entrega con lujo de detalles.

Mientras los eruditos amigos de Mockus emprendían esta labor, el profe Antanas llenó la ciudad de saltimbanquis, mimos, payasos y símbolos. Como gran conocedor del impacto que tienen los símbolos sobre el ser humano, desde el mismo inicio de la civilización, Mockus los aprovechó al máximo. No construyó una sola vía, no invirtió en arreglos de calles, despidió a cientos de maestros y otros tantos empleados públicos dejando en la calle a sus familias. Y dijo que la platica era para cosas más importantes que arreglar las calles llenas de huecos. ¡Y sí que lo era! Mockus daba inicio a los estudios del Metro porque los Rothschild estaban detrás del jugoso contrato. Y la idea original era entregárselo a ellos. No se pudo, pero la idea se cambió por Transmilenio, otro robo de lo público que concretaron entre Mockus, Peñalosa y Lucho Garzón hoy, ¡casualidad tremenda..! reunidos todos en el Partido Verde para conseguir el botín mayor: la Presidencia de Colombia!!.

Hoy, como ayer, el profesor Mockus está convencido de que aquí todos seguimos en taparrabos.

(En la próxima entrega: Cómo se robaron la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá)

NUNCA NUESTRA GRATITUD SERÁ DEMASIADA

Es muy fácil pedir y exigir, pero difícil tener un corazón noble y agradecido, mirar la paja en el ojo del otro pero no ver el PALO que tenemos en el nuestro!!!


NO SE QUE VENGA MAÑANA, PERO HASTA EL DIA DE HOY

DISTE EJEMPLO, DE AMOR A LA PATRIA

DE QUERER LA PAZ Y ERRADICAR LA GUERRILLA

DE HABLAR CLARO, SIN MIEDOS Y SIN TAPUJOS,

DE DAR LA CARA SABIENDO ACEPTAR EL ERROR Y PIDIENDO DISCULPAS CUANDO CORRESPONDIÓ.

DE MANTENER LA COMPOSTURA COMO TODO UN DIGNO MANDATARIO

POR NO OBRAR DE MALA MANERA CONTRA NUESTROS HERMANOS VENEZOLANOS Y ECUATORIANOS NI CERRANDO FRONTERAS NI COMERCIO.

POR SER EL PRIMERO EN BUSCAR LA UNION Y LA SOLUCION DE UN CONFLICTO, NO SOLO EN UN PAIS SINO ENTRE TODOS.

POR TU VALOR, INTELIGENCIA, PRUDENCIA Y PACIENCIA:

SOBRE TODO PACIENCIA Y ALTURA con CHAVEZ.

POR SER EL MEJOR PRESIDENTE DE COLOMBIA EN ESTA Y EN TODAS LAS EPOCAS, DUE-LA-LE A QUIEN LE DUELA.

POR PONERLE LA CARA A LOS PROBLEMAS DEJADOS POR OTROS MANDATARIOS DESDE HACE 50 O MAS AÑOS.

PROBLEMAS QUE SEGUN LA OPOSICIÓN, SON TODOS CULPA SUYA.

PORQUE NO NOS LLEVASTE A UNA ABSURDA GUERRA PROPUESTA POR UN PAR DE VECINOS QUE TODOS CONOCEMOS.

PORQUE PENSASTE SIEMPRE EN LA PATRIA Y EN EL PAIS

ANTES QUE EN AMBICIONES PERSONALES.

SEÑOR PRESIDENTE ALVARO URIBE VELEZ, ME SIENTO ORGULLOSO

QUE USTED HAYA SIDO EL PRESIDENTE DE NUESTRO PAIS DURANTE ESTOS DOS PERIODOS.

LA PATRIA NUNCA TERMINARÁ DE AGRADECERLE TODO LO QUE HIZO Y HA HECHO POR ELLA.

TODAS LAS PROXIMAS GENERACIONES SENTIRÁN QUE DE VERDAD NUESTRA LINDA COLOMBIA SI TUVO EN USTED UN LIDER EN TODA LA EXTENSIÓN DE LA PALABRA,

QUE SU AMOR POR ELLA FUÉ MAS GRANDE QUE CUALQUIER OTRA COSA Y QUE DEJÓ LAS FIRMES BASES PARA TODOS LOS CAMBIOS QUE ESTA NACIÓN NECESITABA.

Y CUANDO USTED LO DECIDA Y LO CREA CONVENIENTE

AQUÍ ESTAREMOS SIEMPRE.

POR ESO Y POR MUCHO MAS, DOCTOR ALVARO URIBE VELEZ :

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS !!!!!

SI USTED ESTÁ DE ACUERDO,CIRCULELO ENTRE TODOS SUS CONOCIDOS, FAMILIARES Y AMIGOS.

POR COLOMBIA.... TODO !!!!


APORTE ENVIADO POR LA BELLA, INTELIGENTE Y VALIENTE SUANE

domingo, 2 de mayo de 2010

MAMERTOS GOURMET

Como lo anticipé en la anterior entrada de mi blog, voy a desarrollar las preguntas que les hice, estimados amigos lectores.

Las preguntas eran:

¿Esperarìa Ud. encontrar mamertos en un encopetado restaurante de Cartagena, llamado Juan del Mar, en donde una sopa cuesta $ 36.000 y el precio de un plato oscila entre $40.000 y casi $ 60.000?

RESPUESTA: Nadie lo esperaría, a menos que esos mamertos fueran políticos de partidos de izquierda o miembros de mamertONGs, los cuales no tienen empacho en atacar los "símbolos de estatus de la oligarquía", al tiempo que ostentan esos mismos símbolos de estatus. Es así como los políticos del Polo, o cierta senadora afordescendiente, atacan visceralmente al "gobierno mafioso", pero viven como parásitos a costillas del mismo, viajando en camionetas Toyota Land Cruiser blindadas, y comiendo en restaurantes de la Zona G.

Unos mamertos promedio, en primer lugar, no van a Cartagena. Van al Neusa a consumir aguadepanela mignon, es decir, con hongos. Y si van a Cartagena, lo hacen en auto stop, o engañando al ayudante del bus para viajar sin pagar. Y si entran a un restaurante, de ningún modo será a "Juan del Mar" o cosa que se le parezca. Primero, porque el costo de un plato agotaría el presupuesto del viaje; segundo, porque estar rodeados de gente de la farándula, o en general personas acomodadas, les produciría una urticaría que no les permitiría siquiera degustar el primer bocado de pan, de ese que ponen en las mesas de los restaurantes mientras el cliente decide qué pedir del menú.

Pero, sí... había dos mamertos una noche de Abril en Juan del Mar. ¿Cómo llegaron ahí? Sigan leyendo y lo descubrirán...

¿Què aspecto tendrìan? ¿Usarìan sandalia y mochila, traje de oficina, vestido casual?

RESPUESTA: De nuevo... NO. No usaban nada de eso. Un mamerto vestía traje informal, pantalón de dril, zapatos de marca, camiseta tipo polo (No confundir con Polo). Estaba muy peluqueado, llevaba teléfono inteligente Treo, y la billetera bien aprovisionada de billetes.

También había una mamerta, mujer de mediana edad (unos 45 años), en vestido de turista, muy sobrio, y las sandalias que usaba no eran de mamerta (de cuero y tiras gruesas) sino estilizadas, como las que usa cualquier mujer de turismo por la costa.

Nada de mochilas, pelo largo y sucio, ni sandalias cochinas...

¿Entonces eran o no eran mamertos? Sigan leyendo y lo descubrirán...

¿A què se dedicarìan? ¿Activistas de una ONG, calanchines polìticos, funcionarios de prestantes empresas posiblemente multinacionales?

Los que pensaron en las dos primeras opciones... se han equivocado. El mamerto trabajaba para una empresa norteamericana de ingeniería, la mamerta trabajaba para una reconocida empresa del sector asegurador. No estaban en vacaciones, no estaban conspirando como infiltrados de algùn gobierno vecino de dudosa reputación... habían terminado su jornada de trabajo, y de algún modo, su presencia en el restaurante obedecía a lo que sucedió en la tarde, durante la jornada...

Entonces... ¿Mamertos que trabajan, que se visten bien, que van a restaurantes exclusivos?

Mis queridos lectores deben estar tan atolondrados, como cierto candidato a la presidencia, que dijo que no dudaría en extraditar a nuestro Gran Presidente Alvaro Uribe Vèlez, el Unico, el Mas Grande, el Mejor... para retractarse a las pocas horas.

Bueno, la historia es como sigue.

La suscrita bloguera, Patricia Rodríguez, sale de Bogotá en un avión con destino a Cartagena, un lunes de abril de 2010 en la mañana. Mientras disfruta del sistema de entretenimiento interactivo en el Airbus A 320 de Avianca, (aclaración para mamertos: se trata de un avión... por si acaso no identifican el nombre Avianca y creen que es un servicio de colectivos de Ciudad Bolívar... además ya mencioné que iba en aviòn)... nuestra heroica bloguera piensa que es muy afortunada por no tener que viajar al tiempo con una colega mamerta. Y es que Patricia es muy práctica en sus cosas, viaja en plan de trabajar y de gozar en el tiempo que le queda libre; ella recorre la ciudad histórica de Cartagena en tres horas, no tiene empacho en ponerse un jean recortado, unas botas de campo traviesa y un sombrero. Mientras que la mamerta lleva medio guardarropa, porque una vez oyó decir que Cartagena era una ciudad de rancia alcurnia, y le da temor que la encuentren los Lemaitre o los De Zubiría, en plena playa de Bocagrande, sin zapatos de charon y traje de coctel a las 10 de la mañana.
Patricia se sonroja y contiene una carcajada cuando recuerda que en un viaje reciente, la mamerta iba a su lado y le pidió a la azafata caviar con Coca Cola... porque oyó decir que en los aviones daban caviar... sin tener en cuenta que el comentario lo hizo uno de los vicepresidentes de la empresa, que viajó a Paris por Air France, en clase ejecutiva...

Al aterrizar en Cartagena, Patricia se quita un saco ligero que lleva, lo guarda en su bolso de mano, se pone las gafas de sol Uvex Bandit que utiliza en sus inspecciones de seguridad industrial en Bogotá, y recoge su morral en la banda transportadora de equipajes. Mientras entrega el tiquete para salir, ve cómo a su lado unos pasajeros se enredan con maletas de ruedas, las cuales se obstinan en chocar contra los postes de control de filas a la salida de la sala de llegada de pasajeros.

La colega mamerta espera a Patricia en un apartamento de Bocagrande, que la empresa ha alquilado para los funcionarios que viajan a esa ciudad, con el fin de ahorrar en hoteles.

Cuando le abre la puerta a Patricia, le recibe con una de sus mamertadas:

- Patricia...!! Cómo vas por ahí en esas fachas??
- Perdón?
- Patricia... recuerda la imagen corporativa!!! No puedes ir por ahí con un sombrero de lona, botas de campaña y jeans cortos... debiste al menos traer un portafolios de cuero, en vez de ese morral de campaña.. ¿Qué dirán los clientes?

Patricia cae en cuenta de que hubiera sido buena idea traer en su equipaje una motosierra, un lanzallamas o una espada samurai... pero de eso no dejan llevar en el avión... además, estamos en horas de trabajo, y no se pueden tener objetos cortopunzantes durante el trabajo.

- Tienes razón, Yurbleidi Yiseth. El azul del sombrero es un poco más claro que el color corporativo, pero como la reunión es en un salón cubierto, no lo voy a lucir ahí. Nadie se va a dar cuenta. Y no olvides que gracias a estas botas, pude entrar a la planta la última vez, porque exigían calzado de seguridad. Ah... buenos días, Yurbleidi Yiseth. Espero hayas tenido un buen fin de semana.

- Bueno, vinimos a trabajar. ¿Trajiste la propuesta?
- La tengo hospedada en el disco duro virtual que nos da la empresa, y la fue enviada al cliente por correo electrónico el viernes, el cual acusó recibo. Recuerda que TI no nos deja viajar con información en soportes externos, para evitar pérdidas de datos sensibles.

Pues sì... Yurbleidi Yiseth (es un nombre inventado, que espero suene muy mamerto) prefiere cambiar de tema cuando recuerda el fenomenal ridiculo que hizo cuando trató de entrar a una planta industrial con tenis Croydon, y le tocó quedarse dos horas sentada esperando a Patricia y a los demàs, mientras hacían el recorrido. Y como mamerta que se respete, busca otro tema para molestar a Patricia (lo de la propuesta de servicios), donde la respuesta de Patricia la deja aún más mal parada... al final se retira con un necio y engreído comentario:

- Usted sabe que a mi la tecnología me atropella... mas vale que le vaya bien en esa presentación.

(Ah.. ¿Acaso la responsable de la presentación no era Yurbleidi? Pues fue ella la que coordinó esta visita...!)

Como sea, la mamerta invita a Patricia y a otra colega a almorzar a un restaurante de cocina típica cartagenera: Donde Socorro. Yurbleidi Yiseth se empecina en decir "Donde Ramona", y no acepta correcciones... se limita a decir "Ah. Como sea. Vamos allá"

Luego de un esmerado menú, que en el caso de Patricia incluye una sopa de pescado como entrada y un arroz con mariscos digno de los dioses del Olimpo, nuestra heroica bloguera es consciente de que va a necesitar mucho líquido para que su sistema digestivo pueda despachar semejante homenaje... y que es mejor evitar la sed que llega a media tarde.

- Mesero, por favor tràigame un jarro grande de guarapo.
- (Yurbleidi Yiseth) Patricia!!! Usted toma guarapo?? Que es eso?
- Ya le muestro que fue lo que pedí...

El mesero trae una enorme jarra llena de limonada endulzada con panela. En la costa le dicen "guarapo".

- No se le ocurra, Yurbleidi, pedir en la costa una "Limonada", porque le pueden traer una gaseosa, y eso no quita la sed. Y antes de que me pregunte, le respondo: la panela aporta minerales y nutrientes que no posee el azúcar refinado, de modo que mientras desocupo esta jarra de G-U-A-R-A-P-O (lo digo así, acentuando cada letra) estoy reponiendo electrolitos perdidos al sudar, y nutriéndome...

La mamerta se hace la tonta mientras mira a un turista italiano que entra... el cual ni la determina, o al menos elude mirarla, seguramente a raíz del sonoro suspiro que deja escapar mi bizarra colega...

Terminamos de almozar y nos vamos para la oficina del cliente...

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Y lo que sucede en la tarde está censurado, no por asunto de buenas costumbres, sino por confidencialidad corporativa.

Pero no dejaré de mencionar que presencié una grandiosa discusión, plena de argumentos técnicos y jurídicos, en torno a una solicitud de cobertura de riesgos del trabajo para un contratista que pretende participar en el proyecto de ampliaciòn de la Refinería de Cartagena.

Mujeres de mediana edad (35 a 45 años), serias, preparadas, inteligentes, seguras de sì mismas, comprometidas con el paìs, le propinan una tremenda paliza al Gerente de Recursos Humanos de la empresa contratista, quien pide como parte de la oferta de las Administradoras de Riesgos Profesionales, una serie de servicios que todo el mundo sabe, están prohibidos por la ley. El muy iluso cree que con un discurso lleno de lugares comunes ("Tenemos que competir"; "El secreto del mejoramiento continuo es la sana competencia abierta"; "Si nadie lo hizo antes de esta forma, no quiere decir que nosotros lo estemos haciendo mal"; "Lo que les pido no es obligatorio; simplemente quien no lo ofrezca, no obtiene el puntaje que lo haga acreedor al negocio") puede eludir lo que ya reglamentó la ley hace 16 años... y cree que nadie en el recinto lo sabe.

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Son las 18:00 horas. En la puerta de la empresa, se encuentran:

Un gerente de recursos humanos reducido a su mínima expresión, al borde de la esquizofrenia, que gesticula y mueve las manos como un poseído mientras se queja de la "falta de iniciativa" de los colombianos. Y que es más colombiano que la aguadepanela... Vamos a llamarlo... Vladimir. Espero que sea un nombre suficientemente mamerto.

Una funcionaria de nivel medio de una empresa del sector asegurador, llamada Yurbleidi Yiseth, que en toda la tarde no ha abierto la boca, y ahora asiente con la cabeza todo lo que dice Vladimir.

Otra funcionaria de la misma empresa, convidada de piedra. Ella no maneja este tipo de negocio. No ejerce nada en Seguridad Industrial. Pero Vladimir se empecinó en que ella estuviera en la reunión. Ella solo piensa en que dejó de visitar a cuatro clientes por estar en esta reunión, ajena a sus intereses. La llamaremos Marcela.

Y... Patricia. Ingeniera mecánica, especialista en Seguridad Industrial. Todavía fascinada ante el espectáculo dialéctico que presenció, ante el valor de esas mujeres a las que ahora admira más. Todavía asqueada ante el descaro de un tipo como Vladimir, por cuyas venas corre sangre colombiana pero cuyos actos son los de un traidor que no tiene escrúpulos en transgredir las reglas comerciales y las leyes de su país, solamente por quedar bien ante sus jefes extranjeros, y por sobrevivir en el cargo que ocupa mientras se pensiona. Todavía resignada a tener por colega a una mujer mediocre, que no se aprende bien los nombres de las empresas cliente, y que se mimetiza como un camaleón para no tener conflictos con las partes que integran su negocio, aún si una de esas partes pierde el norte y amenaza la buena marcha del mercado...

Vladimir sigue despotricando de las representantes de empresas que él mismo citó; sigue descalificando la "falta de profesionalismo" de esas personas que defendieron la legitimidad de su negocio, y de los principios de la seguridad social en Colombia; sigue fingiendo asombro, al ver cómo hay gente tan "atrasada", que no quiere entender todos los artilugios que tan ingeniosamente él maquinó para tratar de burlar lo que ya está reglamentado...

Patricia contempla el atardecer del caribe, y piensa en lo delicioso que será ir al hotel donde reservó habitación (ella no duerme en el mismo apartamento con la mamerta), dejar los útiles del trabajo, salir a caminar por Bocagrande y comerse una pizza. De pronto, es bruscamente retornada a la cruda realidad, por unas palabras que sellarán su suerte hasta el día siguiente:

"Vamos a comer. Yo las invito"

Es Vladimir. Ahora se pone en el papel de relacionista público. Patricia sabe que detrás de esa "invitación" se esconden muchas cosas. Quisiera salir corriendo y tomar un taxi que la lleve al hotel... pero de alguna forma, esto es parte del trabajo.

Vladimir ahora parece un maestro de ceremonias. Las trata como a unas princesas. Las lleva hasta su camioneta (una 4 x 4 alemana, hecha a la medida para andar un domingo por las calles de Bocagrande)

El grupo llega sobre las 19:30 a las murallas. La camioneta se queda en un parqueadero; Vladimir invita a Patricia a dejar su morral en el vehículo, mientras ella siente que le ponen una cadena con grillos en los tobillos... ahora no hay cómo escapar, hasta que regresen al vehículo de Vladimir...

Las generosas atenciones de Vladimir inician en un simpático bar ubicado sobre una muralla. Hay mesas y mecedoras, unas con vista al mar y otras con vista a la ciudad antigua. Patricia desea con todo su corazón poder estar en este sitio, junto a Andrea, su amada... tomarle la mano... darle un beso... compartir ese lugar.

Vladimir pide una cerveza e invita a sus compañeras a probar la limonada de coco; para tristeza de Patricia, no hay una sola bebida a base de café...

Son las 8 pasadas, y a mitad de su limonada, Patricia añora estar en una pizzeria de Bocagrande, despachando una deliciosa pizza de pollo y champiñones, y muy próxima a irse a dormir. ¿Cuándo recuperará su libertad? Empieza a sentir hambre, y recuerda las galletas que dejó en el morral, en la camioneta de Vladimir... la carta del sitio solo ofrece bebidas, y hay una picada que cuesta $ 70.000.... sería un descaro pedir algo tan caro, y seguramente es para varios... los demás parecen cuerpos gloriosos...

La segunda limonada de coco mitiga el hambre. En medio de todo esto, Vladimir habla como una cotorra sobre su amplia carrera profesional en multinacionales de ingeniería, sobre todos los años que ha vivido en la costa, sobre los sitios que ha visitado allí, sobre la comida que ha probado en montones de sitios costosos, y lo mala que le ha parecido... Patricia piensa si no habría sido más interesante estudiar medicina forense, en vez de ingeniería...

A las 9:00 Vladimir dice lo que Patricia tanto esperaba: "Vamos a comer" Bueno, por fin comida.. pero ¿cuánto tiempo más demorará esto?

El grupo recorre parte de las murallas, desecha una opción de restaurante porque solamente hay mesas en el exterior pero no dentro, con aire acondicionado. Qué tontería: desperdician el gozo de comer bajo las estrellas, recibiendo la brisa del mar, teniendo la Iglesia de San Pedro Claver por fondo... porque no hay una mesa encerrada en un cajón de vidrio, como las hay en otros cincuenta mil sitios... Aunque esto es un anticipo de lo que viene, Patricia aùn no sospecha la clase de compañeros que tiene en este viaje...

Siguen dando vueltas por la ciudad antigua en medio de la noche, encantadora por demàs... entonces, Patricia comprende parte de la intención de Vladimir cuando hizo esta invitación: el tipo empieza a sondear la vida sentimental de Marcela, la convidada de piedra. Le pregunta cuánto tiempo lleva viviendo en Cartagena, porqué se trasladó desde Bogotá... si ha conocido el amor en esta ciudad... que cómo asi que no... que una mujer bella e inteligente como Ud. no puede estar sin pareja mucho tiempo... que los costeños deben ser ciegos o muy brutos para no fijarse en una diosa como Ud... Y Marcela logra ocultar su sonrojo en medio de la oscuridad... pero Vladimir no logra ocultar su idiotez en medio de tanta chàchara...

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Nuestro bizarro grupo llega al Restaurante Juan del Mar.

Vladimir sigue en el papel de maestro de ceremonias, nos recomienda cosas, le pregunta a la mesera toda clase de coqueterías...

Patricia repara en que la mesera es una mujer negra, alta, delgada, de unos 25 años, muy bella... le recuerda a Beyonce... y deja de pensar en comida para soñar con manjares... solamente por un minuto, porque el cotorreo deVladimir la vuelve a la realidad: "... y el filete de róbalo en salsa de cangreja es delicioso... deben acompañarlo con un buen vino blanco, o rosado a lo sumo... y no pueden dejar de probar las croquetas de sábalo con rodajas de coco en salsa de ñame..."

La mamerta, como buena mamerta, olvida un dicho: "No solamente hay que saber dar; también hay que saber recibir". Y se va a las entradas de la carta, pensando en pedir lo más barato. Pide un plato de espárragos gratinados.

- Y cuàl va a ser tu plato fuerte? Pregunta Vladimir.
- No.. eso es.. es que de noche como muy poco...
- No. No me puedes decir eso. Esta noche es especial. Por favor pide un plato fuerte.

Yurbleidi se hace rogar para pasar a los platos.

Patricia espera a ver què pide Vladimir, o que piden las demàs, para ubicar algo dentro de una franja de precios similar lo de los demás...

Finalmente, todos piden. Y mientras tanto, más chàchara de Vladimir; Marcela se contiene para no sonrojarse más. Yurbleidi (la que come poco en la noche) despacha dos panes en cuatro mordiscos...

Patricia se retira de la mesa para ir al baño. Por el camino contempla los detalles de la decoración, y recuerda cómo cuando niña, soñaba con el mar, con bucear, con los submarinos de exploración...

Yurbleidi se da cuenta de que Patricia observa todo con detalle, y no pierde oportunidad para el comentario soso:

- Patricia ya calculó el promedio de cuántas conchas de caracol por metro cuadrado hay en las paredes del restaurante... JAJA
- No, Yurbleidi. Soñaba con que, si las personas nos pareciéramos a los caracoles, habría menos problemas de déficit de vivienda... Mire toda la oferta que hay, solamente en este sitio...

Vladimir y Marcela sueltan una sonora carcajada, mientras mi colega mamerta no encuentra otra salida que sacarme la lengua y embutirse un pedazo de pan que le quitó del plato a Marcela, "para que no te engordes, amiga".

Es demasiado tarde. Patricia ya abrió la caja de Pandora. Los horrores están listos para prodigar sufrimiento durante lo que resta de la comida.

"Lo que dice Patricia es muy cierto... ¿Han pensado en la cantidad de gente que no tiene un techo en Colombia?" Vladimir abre el desfile mamerto...

"Y todo por las políticas de Estado. Es que para el Estado no es negocio que más gente tenga casa; el negocio es el desplazamiento forzado, el despojo de las tierras para los terratenientes, la especulación para explotar mano de obra a precios baratos"

Perdón... ¿En qué momento me equivoque de mesa? Estaba con un funcionario de una multinacional norteamericana, y ahora me veo al lado de un ideòlogo izquierdista... o cuando menos, un lìder social salido de la junta de acción comunal de un barrio marginal...

"La desigualdad en Colombia es terrible... estamos entre los países màs inequitativos del mundo... unos pocos lo tienen todo, y muchos no tienen nada..."

Dios Santísimo... esto esta cada vez peor... ¿No fue este sujeto el que nos trajo en una camioneta todo terreno de màs de $ 100 millones? ¿No era éste el que trataba de imponer unas condiciones leoninas a unos contratistas hace apenas unas horas, y ahora habla de especulación y explotación de la mano de obra?

Llegan los platos...

Un interesante arroz para Vladimir. Una primorosa brocheta de langostinos para Marcela. Un descomunal pescado para Yurbleidi, la que casi no come de noche. Y un filete de róbalo con nueces y especias, para Patricia.

Entonces constato el segundo horror de la noche: estamos en un restaurante Gourmet. Y esto es un asunto de càlculo diferencial e integral. Màximos y mìnimos.

Lo cual, para mí, significa: en un restaurante Gourmet, se paga el màximo precio, se recibe el mìnimo tamaño de porciòn... y el hambre se modifica infinitesimalmente...

Y entretanto, Vladimir y Yurbleidi se encargan de adobarlo todo con un paroxismo de mamertismo, inversa y exponencialmente proporcional al tamaño de los platos:

"Y todo se ha acentuado en los últimos ocho años." Dice Vladimir.

"Se han gastado millones y millones en armas, en el ejército, en la guerra. Y la salud, la educación, el empleo, siguen ahí. No ha habido el mínimo interés en el desarrollo social. Todo se ha ido al negocio de la guerra, y quieren ponernos otros ocho años haciéndonos creer que estamos mejor que en el 2002"

Yurbleidi añade su sazón:

"Y es que tiene nombre propio. Se convirtió en un dictador completo, se cree dueño de la verdad. Hay que ver cómo nos ha traído problemas con todos los vecinos. Nos metio en problemas con Ecuador, nos metió en tremendo problema con Venezuela. Ni siquiera deja que ayuden a liberar a los secuestrados. Y los que lo defienden creen que es el único que puede gobernar a Colombia"

Y entonces me pregunto: "¿Cuántos de estos escriben babosadas en los foros de noticias de ElEspectador.com?" "¿Dònde compran la cartilla con frases de cajón para decir idioteces de ese calibre?" "¿A qué hora me secuestran y me entregan a algún frente narcoterrorista?"

Resignada a mi suerte, ejecuto extrajudicialmente el filete de pescado; debajo del cual, agazapado como activista del Polo en Caracas, hay escondido un picadillo de nueces y cilantro. Acompañan el ajusticiamiento, dos panes impregandos de vinagre balsámico con aceite de oliva, que me recuerdan lo que los narcoterroristas de las FARC hicieron cuando rociaron gasolina e incineraron vivos a 16 uniformado de la Patria. No escapan unas habichuelas larguìsimas y unas rebadanas de pimiento, que alguna vez trataron de parecer una flor en el plato, como alguna vez trató de parecer liberal cierta senadora que lo pasaba más en las "Selvas de Colombia" que en el Senado. Un muffin de plátano en hojas de vid (que mi colega mamerta insite en llamar "hoja de parra" y tintear de pornografía barata) desaparece cual terrorista en el Palacio de Justicia.

Es decir, me sumo a la política que impera en la mesa... y como un buen político... como callada.

Pero mi posición neutral, como la de Àlvaro Uribe ante los insultos de Hugo Chávez, no pasa desapercibida. Y como Hugo Chávez cuando trata de desafiar a Álvaro Uribe, Yurbleidi me dispara:

- Patricia, ¿Porqué tan callada? No me digas que solamente estás comiendo!!! JAJA

Son casi las 11 de la noche. A esta hora ya estaría acostada durmiendo. Habría cenado en un sitio sobrio, por la mitad de lo que costó este plato, el doble de lo que me sirvieron. No habría tenido que soportar tanta imbecilidad junto a mí.

Y ahora se posan sobre mi humanidad, tres pares de ojos, ávidos de saber lo que pienso... de los cuales, un par de ojos se posa descaradamente sobre mis senos, y tratan de mirar lo que sigue más abajo del cuello de mi camisa informal...

Pienso... "Patricia... sácalos fácil... no les des cuerda... acabemos rápido y nos vamos a dormir... hagamos como los políticos... Diles algo como... "Estaba pensando en el mar y en las estrellas""

De pronto, llegan a mi mente las imágenes de la tarde... un funcionario mediocre tratando de doblegar en la mediocridad a sus propias compatriotas... gente que solamente piensa en quedar bien por mera conveniencia, a despecho del bienestar de muchas otras personas... esas mujeres valerosas que dicen lo que deben decir, sin amenazas y sin dramatismo... miles de trabajadores que confían en que su empleador es responsable y cumplirá sus obligaciones de ley para protegerlos de los riesgos propios del trabajo... representantes de empresas de han manifestado de frente, su negativa a participar en un ejercicio que contiene un alto potencial de deterioro del mercado...

Los seis ojos siguen donde están... dos de ellos aparecen perdidos en medio de los botones de mi camisa...

Y decido responder.

"Estaba orando"

- ¿Orando? Dicen en coro mis tres acompañantes.

Si. Estaba Orando.

Le daba gracias a Dios por este momento, por este plato, por este sitio, por estar junto a personas como ustedes y junto a personas como las que nos acompañaron en la reunión de la tarde. (Vladimir arruga la nariz...)

Yurbleidi no se deja enredar:

- Pero estábamos hablando de política, Patricia. ¿Siempre andas así de dispersa?
- No, Yurbleidi. Yo tambièn estaba pensando en polìtica mientras oraba.

Y continúo:

Mientras me comia mi pescado, le daba gracias a Dios porque este animal sobrevivió hasta llegar a esta mesa, en vez de morir intoxicado en medio de una mancha de petróelo originada en un atentado al oleoducto.

Mientras me comía las habichuelas, le daba gracias a Dios porque hay gente cultivando habichuelas, en vez de estar con un fusil en la mano, disparándoles a los soldados que nacieron en su mismo pueblo.

Mientras la mesera nos atendía, le daba gracias a Dios porque ella trabaja aquí como mesera y en el día seguramente estudia... en vez de estar entre narcoterroristas que la obliguen a combatir, que abusen de ella sexualmente y que la obliguen a abortar.

Mientras me comía el pan con aceite de oliva, daba gracias a Dios porque, si esta comida me indigesta, mañana puedo ir a una entidad de salud y ser atendida, en la seguridad de que no la voy a encontrar en ruinas, arrasada por los cilindros bomba que arrojan los narcoterroristas...

Mientras ustedes hablaban, le daba gracias a Dios porque estamos en esta mesa, reunidos departiendo después del trabajo... en vez de estar amarrados de los árboles, con cadenas.

Mientras ustedes escogían qué pedir del menú, le daba gracias a Dios, porque podemos escoger de una carta de platos, en vez de tener que comer arroz mal cocinado y tajadas de plátano, en un tarro viejo de hojalata.

Y justo ahora, a las 11 de la noche, le doy gracias a Dios por poder estar respondiendo a su pregunta, en vez de estar temiendo que, cuando salgamos del restaurante, nos atraquen, o nos secuestren, o irrumpa en el restaurante un grupo de narcoterroristas y nos lleve al monte.

Y le doy gracias a Dios porque en este instante me preocupa llegar al hotel a dormir, porque confío en que así será, en vez de preocuparme de que los delincuentes nos intercepten por el camino, le roben la camioneta a Vladimir y nos ultrajen a nosotras.

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Siguen cinco minutos de pesado silencio.

Vladimir, por una vez en la noche, se queda callado, retira sus ojos de mis senos y no sabe dónde ponerlos... no es capaz de mirarme a los ojos.

Marcela irradia alivio y tranquilidad... por primera vez, no la veo colorada y tratando de eludir los empalagosos galanteos de Vladimir.

Yurbleidi, mi colega mamerta, se esfuerza en fingir una sonrisa, mientras me dedica una mirada que parece decir... "Por esta vez lo hiciste de nuevo, Patricia... pero no creas que esto va a durar mucho tiempo..."

Nuestra adorable mesera se acerca a preguntar qué vamos a pedir de postre...

Vladimir pide esponjado de coco con salsa de níspero.

Marcela pide dulce de plátano en salsa de coco.

Yurbleidi pide lo mismo que Marcela...

Yo pido mousse de maracuyá... y un espresso. Todavía me tiemblan las piernas, y tengo las manos entrelazadas bajo la mesa, sobre mi regazo...

Y los postres desaparecen en medio del silencio.

Vladimir pide la cuenta, y un recibo. Entonces entiendo que, como buen mamerto, el tipo estuvo obsequiándonos a costillas del bolsillo de la empresa para la que trabaja. Sòlo asì un mamerto invita a Juan del Mar. Sólo así un mamerto se moviliza en camioneta blindada. Sólo así una mamerta viaja al exterior... para hablar mal de Colombia.

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- ¿En qué piensan? Les pregunto mientras Vladimir nos lleva por la Cra 2 hasta nuestros sitios en Bocagrande, mi hotel sobre la 3a y el apartamento de mis colegas cerca del Hotel Caribe.

Solamente Yurbleidi tiene el atrevimiento de abrir la boca: "Pensaba que en la vida una conoce toda clase de gente"

- Tienes razón, Yurbleidi. En eso estamos totalmente de acuerdo. Creo que tengo algo más para agradecerle a Dios.

Vladimir me deja junto al hotel y arranca precipitadamente.

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Mientras el Airbus A 320 pasa por cerca del Valle de Aburrá, contemplo Medellín, el Aeropuerto de Rionegro, y pienso en el Mejor Presidente de la historia de Colombia.

Y reflexiono en que lo importante no es cuántas personas te estiman o te odian. Lo importante no es qué digan las encuestas. Lo importante no es qué testimonios den de tí los que te odian, ni los que te aman.

Lo importante es, cómo logras que otras personas vivan mejor gracias a lo que haces.

Lo importante es cómo tus convicciones te acompañan y te dan valor para defender aquello en lo que tú crees, sin importar lo que piensen los que están a tu alrededor.

Lo importante no es cuánto dinero te van a pagar por hacer algo; lo importante es que lo que hagas, haga más felices a otros.

Lo importante no es que te den las gracias; lo importante es que te acuestes a dormir con la conciencia tranquila y con la satisfacción de que hiciste lo correcto.

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DEDICO ESTA ENTRADA A BORIS, A MI AMADA ANDREA, Y A MI MUY QUERIDO LUIS URIBE...

Tu sabes porqué, mi Luis....